
La política argentina sumó este miércoles un nuevo capítulo de turbulencia dentro del gabinete nacional. El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, presentó su renuncia y el presidente Javier Milei designó en su lugar al fiscal general porteño Juan Bautista Mahiques, en un movimiento que reconfigura una de las áreas más sensibles del gobierno libertario.
La salida del funcionario se confirmó tras una reunión en la Quinta de Olivos y fue anunciada por el propio mandatario en redes sociales. El cambio se produce en medio de debates sobre reformas judiciales, endurecimiento del sistema penal y fuertes tensiones políticas que atraviesan al gobierno nacional.
Un ministro que se va en medio de desgaste político
Cúneo Libarona había asumido el Ministerio de Justicia en diciembre de 2023, cuando Javier Milei llegó a la presidencia. Desde entonces fue una de las figuras centrales en la estrategia judicial del oficialismo, defendiendo reformas penales y respaldando los cambios institucionales impulsados por el Ejecutivo.
Sin embargo, su continuidad venía siendo cuestionada desde hace meses. Distintas versiones señalaban tensiones internas dentro del gobierno, críticas por el ritmo de las reformas y el propio desgaste que implicaba sostener una cartera atravesada por conflictos políticos permanentes.
Finalmente, el ministro decidió dejar el cargo y regresar a la actividad privada, cerrando así una etapa dentro del gabinete libertario.
El nuevo ministro: un fiscal con fuerte peso político
El elegido para reemplazarlo es Juan Bautista Mahiques, hasta ahora fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires y una figura con vínculos históricos con el sistema judicial y con sectores del PRO.
Mahiques llega al Ministerio de Justicia en un momento clave para el gobierno. Desde la Casa Rosada buscan avanzar con reformas judiciales y cambios en la política criminal, incluyendo modificaciones en el Código Penal y medidas orientadas a endurecer las penas y reorganizar el funcionamiento del sistema judicial.
En su primera declaración tras ser designado, el nuevo ministro sostuvo que uno de sus objetivos será garantizar “seguridad jurídica” y fortalecer la independencia del sistema judicial, algo que el oficialismo considera central para atraer inversiones y consolidar su programa económico.

Un nuevo movimiento en un gabinete inestable
La salida de Cúneo Libarona se suma a una serie de cambios que el gobierno de Milei viene realizando en distintas áreas del gabinete desde su llegada al poder.
Más allá de las explicaciones formales —motivos personales y desgaste de gestión—, en el escenario político argentino la lectura es inevitable: el oficialismo continúa atravesando tensiones internas mientras intenta avanzar con una agenda de reformas profundas en medio de una fuerte polarización social y política.
En ese contexto, el Ministerio de Justicia se vuelve un espacio estratégico. Desde allí se discuten reformas penales, el funcionamiento del Poder Judicial y el vínculo entre el gobierno y los tribunales federales.
La llegada de Mahiques abre una nueva etapa. Pero también deja flotando una pregunta inevitable en la política argentina: si este cambio representa simplemente un recambio técnico o si forma parte de una reconfiguración más profunda del poder dentro del gobierno de Javier Milei.


