
La angustia terminó, pero el caso sigue lleno de interrogantes. La nena de 2 años que era intensamente buscada en Cosquín, Córdoba, apareció con vida luego de más de 24 horas de incertidumbre que conmovieron a todo el país.
La pequeña, identificada como Esmeralda Pereyra López, había desaparecido el miércoles por la tarde de su casa en el barrio San José Obrero, mientras su mamá preparaba el almuerzo. La denuncia activó de inmediato un operativo masivo que incluyó policías, bomberos, drones, perros y hasta el protocolo nacional Alerta Sofía.
El hallazgo: a metros de su casa, pero en condiciones extrañas
La nena fue encontrada al día siguiente cerca del mediodía en un descampado, a pocos cientos de metros de su vivienda y muy cerca del río Cosquín.
Estaba con vida y fuera de peligro, aunque presentaba algunos raspones y un corte leve en la cara.
Sin embargo, lo que más llamó la atención fueron las condiciones en las que apareció:
- descalza
- sin pañal
- en una zona de difícil acceso
Estos detalles generan dudas sobre si realmente pudo haber llegado sola hasta ese lugar.
Las hipótesis: ¿se perdió o alguien se la llevó?
Por ahora, la Justicia no descarta ninguna línea de investigación. La fiscalía confirmó que:
- no hay detenidos
- no se descarta que alguien haya intervenido
- se analizan cámaras y testimonios
Incluso, desde el entorno familiar y fuentes del caso surgió una fuerte sospecha: que la nena pudo haber sido llevada y luego abandonada ante el despliegue del operativo.
Un operativo enorme y un país en vilo
Durante horas, la búsqueda movilizó a más de un centenar de efectivos y recursos tecnológicos. La presión social y mediática fue clave: “durante estas 24 horas fue la hija de todos”, reconocieron autoridades provinciales.
El momento del hallazgo fue de pura emoción: un policía la encontró entre los pastizales y la abrazó, dando fin a una de esas historias que paralizan a todo un país.
Lo que queda: la verdad
Hoy hay alivio. Pero también hay preguntas que no pueden quedar sin respuesta.
Porque una nena de dos años no desaparece así.
Porque no se explica cómo llegó hasta ese lugar.
Porque las marcas, el contexto y el tiempo transcurrido no cierran del todo.
Y porque cuando se trata de una infancia vulnerable, no alcanza con que aparezca: hace falta saber qué pasó.


