
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, volvió a dejar definiciones políticas fuertes durante la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura provincial, donde ratificó su respaldo al rumbo económico impulsado por el presidente Javier Milei y defendió el modelo de gestión mendocino como una referencia para el futuro del país.
Lejos de hacer anuncios vinculados a mejoras salariales, fortalecimiento del sistema de salud o asistencia social, el mandatario mendocino puso el foco en minería, energía y “modernización”, utilizando un discurso que repite la lógica impulsada desde Nación: achicar el Estado mientras crece la incertidumbre económica para miles de familias.
Durante su intervención, Cornejo defendió proyectos extractivistas y volvió a presentar a Mendoza como una provincia “ordenada”, aunque el contexto social muestra otra realidad: pérdida del poder adquisitivo, reclamos salariales, precarización laboral y sectores cada vez más golpeados por la crisis económica.
Mientras dentro de la Legislatura el gobernador hablaba de inversiones y competitividad, afuera distintos sindicatos, organizaciones sociales y trabajadores se manifestaban contra el ajuste y cuestionaban tanto las políticas nacionales de Javier Milei como el acompañamiento político que reciben desde el gobierno provincial.

El discurso también dejó un mensaje hacia el futuro político de Mendoza. Con la mirada puesta en 2027, Cornejo volvió a posicionarse como uno de los gobernadores más cercanos al proyecto libertario, apostando a consolidar una agenda de reformas económicas que genera respaldo en sectores empresariales, pero también fuerte rechazo en amplios sectores sociales.
Porque detrás de las palabras “modernización” y “eficiencia”, lo que empieza a discutirse en Mendoza es quién paga el costo del ajuste y qué modelo de provincia se está construyendo.


